Frankestein

Frankenstein: ¿Cómo pasó de ser un monstruo sensible y existencial a dominar el terror en la cultura pop?

Cuando pensamos en “Frankenstein” se nos viene a la mente la figura imponente, con un aspecto cadavérico, tornillos en sus sienes y una actitud lenta y torpe.

Este imaginario cultural se cultivó a través del cine, con las adaptaciones cinematográficas de antaño, permeando el inconsciente popular de múltiples generaciones. Sin embargo, ¿qué pasa si te digo que su origen es completamente diferente?

En la literatura

Su primera aparición fue en el libro “Frankenstein” de la autora Mary Shelley, aunque sin ese nombre, ya que principalmente se le denominó como “monstruo” o “criatura”.

El término viene del apellido de su creador, Víctor Frankenstein, un hombre tan interesado por la ciencia y el deseo de encontrar un elixir capaz de devolver la vida a los muertos, que decide por sus propios medios animar un ser, y qué mejor manera de ejecutarlo robando cadáveres en el cementerio.

Y no conforme con ello, construye a una criatura de dos metros de altura, con aspecto deforme, amarillento y cabello negro. Era tal el terror y repugnancia que embriaga a Víctor que opta por abandonarlo a su suerte cual papito corazón.

Aquí es cuando una historia común y corriente pasa a ser un clásico literario, ya que Mary, a sus tan solo 18 años, explora temas como la relación entre la ciencia y la moral, en un contexto donde los experimentos de Luigi Galvani (utilización de electricidad para estudiar la fisiología del cuerpo de ranas, por ejemplo) o los inventos mecánicos de Erasmus Darwin por dar vida a objetos inanimados, tenían un boom.

Asimismo, le otorga voz a un ser monstruoso abandonado por su creador, y muestra las herramientas que tiene que desarrollar en soledad para adaptarse a un mundo completamente nuevo, con códigos de comportamiento, comunicación y existencia ajenos a su conocimiento.

Esta criatura recién nacida en un cuerpo de dos metros descubre, por medio de los sentidos, la inmensidad desoladora de la existencia humana, caracterizada por la belleza de la naturaleza que nos rodea, los vínculos sociales, y el amor.

En él habita una sensibilidad característica de las criaturas vivientes. Es así como el abandono del que es objeto por parte de Víctor Frankenstein no lo detiene, y decide embarcarse en un viaje por encontrar su lugar en la sociedad; sin embargo, a pesar de estar maravillado por la forma en la que los humanos se relacionan entre sí, sufre la exclusión, que lo termina por convertir en un ser trágico y miserable.  

Aquel es el punto de inflexión de su personaje, el que da un vuelco hacia la venganza y el asesinato, motivado por su infelicidad y el rechazo que recibe por ser diferente a lo acostumbrado.

Shelley invita a reflexionar sobre la interrogante de si efectivamente él es el mounstro o si lo es el científico que juega a ser Dios y se arrepiente de su cometido, abandonándolo en los rincones montañosos de Ginebra.

“Soy el más infeliz de los seres vivientes. Sin embargo, vos, creador mío, me detestáis y me despreciáis a mí, vuestra criatura, a quien estáis unido por lazos que solo la aniquilación de uno de nosotros romperá. ¿Cómo os atrevéis a jugar así con la vida?”, exclama la criatura en el libro.

Imaginario en el cine y posterior fama

Ahora bien, como se mencionó en un comienzo, este personaje literario se adaptó a diversos formatos, entre ellos el cine.

La representación más característica la realiza el actor Boris Karloff en el primer largometraje de “Frankenstein” (en blanco y negro), dirigido por James Whale en 1931. Su apariencia física cautivó al director, la cual fue afinada por el maquillador Jack Pierce, dando paso a una imagen que quedó inmortalizada.

actor Boris Karloff  en Frankestein

Es ahí donde el caminar lento, la vestimenta negra, la cabeza ancha, el semblante demacrado y pálido, y los tornillos en el cuello pasan a formar parte de un símbolo de terror gótico que luego se recrea en la serie animada “Frankenstein Jr” (1969) y “Drak Pack” (1980), donde además toma un color azulado-verde. Y en sitcoms como “Los locos Addams” (1964) y “La familia Monster” (1964).

Asimismo, inspira capítulos de “Los Simpson”, “The X Files”, “Dragon Ball”, “Robot Chicken”, entre otros.

Frankenstein también fue personificado en diversas películas. En algunas se incorporaron las características físicas y psicológicas descritas por la autora Mary Shelley, como en “La maldición de Frankenstein” (1957), tintes cómicos en “El joven Frankenstein” (1974) e incluso una morfología canina en “Frankenweenie” de Tim Burton.

La familia Monster

Se siguen realizando filmes del terrorífico monstruo en la actualidad, y estamos a la espera de “Frankenstein” (2025) del aclamado director mexicano Guillermo del Toro, que tiene fecha de estreno en noviembre.

La influencia del séptimo arte en Frankenstein

De esta manera, el cine tiene la capacidad de influir en el imaginario social, transformando figuras literarias como la criatura gótica de Mary Shelley en íconos culturales mundiales que trascienden su origen.

Por medio de incontables reinterpretaciones este personaje permea el inconsciente colectivo, moldeando la idea sobre lo monstruoso, lo humano y lo excluido hasta el día de hoy.

¿Te gusta Frankenstein? ¿Sabías esta información? Te leemos.

1 comentario

  1. Braulio Abarca

    Interesante el artículo, no sabía tanto sobre Frankenstein. Me causó gracia lo de «Papito corazón» jajaja dejó la relación entre los Frankenstein super clara.

    Es interesante que se conoce principalmente como a un zombi en la cultura popular haya tenido un concepto bien profundo, tan teológico.

    Un dato curioso que creo faltó es que la película Poor Things también fue inspirada por el concepto de Frankenstein ☝🏻🤓.

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