Recién iniciado agosto llegó a Netflix “Mi año en Oxford”, una película de romance protagonizada por Sofia Carson. Dirigida por el británico Ian Morris e inspirada en la novela homónima de Julia Whelan, rápidamente se posicionó en el top 1 de películas del streaming en Chile, puesto que perdió hace muy poco.
Anna de la Vega (mi gente latino), una estudiante estadounidense, viaja al Reino Unido para cumplir su sueño de estudiar poesía en la prestigiosa Universidad de Oxford. Estando ahí conocerá a Jamie, un hombre encantador y galán del cual se enamorará. Dato no menor, aunque a nadie parece importarle en la película, es su profesor. Por lo demás, guarda un gran secreto que sin duda va a sacudir la vida de Anna.

Un cliché tras otro
-¿Cuántos lugares comunes queremos en la película?
-Si
Me imagino que algo así debió pasar durante la realización de “Mi año en Oxford”. La cantidad de clichés que vemos en pantalla y como ninguno termina de funcionar es imperdonable. Entiendo que está inspirada en una novela, pero por último si no tienes nada nuevo que ofrecer y vas a dar más de lo mismo, hazlo bien.
Las actuaciones son genéricas, sus protagonistas tienen la química de un matrimonio arreglado y del guion ni hablar. Se percibe que trataron de iniciar con una romcom divertida y liviana para luego moverse hacia una emotiva, pero no hay por donde.

¿Ya te hicimos llorar?
Todo fluye de forma tan poco orgánica hacia emociones más intensas que se notan los intentos desesperados por hacernos llorar. Creo que si pudieran salir de la pantalla y ponerte limón en los ojos o darte una patada en la entrepierna con tal de que derrames una lágrima, lo harían.
Mención aparte para la burda manera de demostrar el origen latino de Sofia Carson. Probablemente lo que da más risa de la película. Por otro lado, de verdad nadie hará algo al respecto por lo de la asimetría de poder. ¡Es su profesor por Dios!
En fin, de pronto no soy el target de la película. Más que mal, “Mi año en Oxford” se mantuvo por varios días en el top 1 de Netflix en Chile, aunque para mi es como ver una vaca arriba de un árbol… no puedo parar de preguntarme cómo llegó hasta ahí.

