Octubre es sinónimo de maratones de terror y en Butaca Roja lo sabemos, por eso hemos preparado varios especiales de Halloween para traerte las mejores recomendaciones. Ya hablamos de terror japonés, coreano y found footage, así que ahora vamos a hurgar, a través de diez películas, en uno de los subgéneros más inquietantes y atmosféricos del cine: el folk horror. Un rincón del terror que no depende tanto del jumpscare, sino de crear una sensación de pavor profundo y ancestral.
Pero, ¿qué es el folk horror? Este subgénero suele centrarse en comunidades aisladas, usualmente rurales, que viven bajo sus propias reglas, ritos y creencias paganas. La trama a menudo involucra a un forastero que choca con estas tradiciones arcanas. El paisaje, la naturaleza y el folclore no son solo un fondo, sino protagonistas activos que exudan una amenaza palpable, desenterrando miedos que creíamos olvidados.
Los inicios del subgénero
Para entender el folk horror, hay que volver a sus raíces. Existe una «trinidad impía» de películas, todas británicas, que cimentaron las bases y marcaron la pauta de todo lo que vendría después. Estas tres cintas son consideradas pilares fundacionales del subgénero.
Witchfinder General (1968)
Una de las primeras películas reconocidas de folk horror, esta cinta es un pilar crudo y brutal. Sigue a Matthew Hopkins, un cazador de brujas real del siglo XVII, que viaja por la Inglaterra rural sembrando el terror y ejecutando a inocentes bajo el amparo de la histeria colectiva y la guerra.
Aunque no tiene elementos sobrenaturales explícitos, su terror reside en la perversión de la fe y el fanatismo en un entorno rural y supersticioso. La crueldad humana es el verdadero monstruo, con un inolvidable Vincent Price en uno de sus papeles más serios y aterradores.

The Wicker Man (1973)
La joya de la corona y quizás la película de folk horror por excelencia. Un policía puritano y devotamente cristiano llega a una remota isla escocesa, Summerisle, para investigar la desaparición de una niña. Lo que encuentra es una comunidad pagana, alegre y aparentemente inofensiva… hasta que no lo es.
Es una obra maestra del terror psicológico que construye su tensión lentamente. El choque entre el cristianismo conservador del sargento Howie y las creencias paganas de los isleños, liderados por el magnético Lord Summerisle (Christopher Lee), culmina en uno de los finales más impactantes de la historia del cine.

The Blood on Satan’s Claw (1971)
Completando la trinidad, esta película nos lleva a un pueblo del siglo XVIII donde los jóvenes comienzan a caer bajo la influencia de una presencia demoníaca descubierta en un campo arado. La histeria se apodera del lugar mientras los niños y adolescentes forman un culto siniestro.
«The Blood on Satan’s Claw» destaca por su atmósfera opresiva y su imaginería perturbadora. Aquí, el mal brota literalmente de la tierra, corrompiendo la inocencia y volviendo a la comunidad contra sí misma en una espiral de violencia y rituales oscuros.

El renacer a nivel masivo
El folk horror permaneció como un subgénero de culto durante décadas, pero dos películas recientes lo trajeron de vuelta al mainstream con una fuerza arrolladora. Rescatando los elementos clásicos del subgénero, redefinieron el terror para una nueva generación.
The Witch (2015)
El debut de Robert Eggers es una auténtica pesadilla puritana. Ambientada en la Nueva Inglaterra de 1630, sigue a una familia desterrada de su colonia que intenta sobrevivir en el borde de un bosque ominoso. La paranoia, la devoción religiosa extrema y la sospecha de brujería comienzan a destrozarlos desde dentro.
Filmada con una precisión histórica obsesiva y un lenguaje de época, «The Witch» es terror atmosférico en su máxima expresión. El mal que acecha en el bosque es real, pero el fanatismo dentro de la cabaña es igual de peligroso. Y sí, no volverás a ver a una cabra igual.

Midsommar (2019)
Si «The Witch» es la oscuridad del bosque, «Midsommar» de Ari Aster es el terror a plena luz del día. Una joven que atraviesa un duelo traumático viaja con su novio y amigos a una remota comuna sueca para un festival de solsticio de verano que solo ocurre cada 90 años.
Lo que empieza como un retiro idílico se convierte en una pesadilla bañada por el sol. Aster utiliza la estética brillante y floral para contrastar con los rituales cada vez más perturbadores de la comunidad. Es una película sobre el duelo, las relaciones tóxicas y el aterrador consuelo de pertenecer a algo, cueste lo que cueste.

Folk Horror renovado
Aunque el género tiene reglas claras, algunos cineastas las han retorcido para ofrecer variables fascinantes. Estas películas mantienen una conexión con la esencia del folk horror (lo rural, el culto, lo antiguo), pero lo mezclan con otros géneros de formas sorprendentes.
Kill List (2011)
Esta película de Ben Wheatley empieza como un drama doméstico tenso, se transforma en un thriller de asesinos a sueldo y termina en un territorio de folk horror puro y desquiciado. Sigue a dos ex soldados que aceptan un «trabajo» que los lleva a una lista de objetivos aparentemente inconexos.
El descenso a la oscuridad es gradual y brutal. «Kill List» te agarra y no te suelta, moviéndose de la violencia urbana al terror rural y pagano con una naturalidad que hiela la sangre. Su final es ambiguo y absolutamente aterrador.

A Dark Song (2016)
Una propuesta diferente que se centra en el ocultismo y el ritual. Una mujer afligida alquila una casa aislada en la zona rural de Gales y contrata a un ocultista para realizar un ritual de meses que le permita contactar a su hijo muerto. Ambos deben permanecer aislados hasta que el ritual se complete.
«A Dark Song» es un estudio claustrofóbico sobre el dolor y la fe, que cambia el terror de una comunidad por el terror de la invocación. Mantiene la esencia del folk horror en su aislamiento y en la invocación de fuerzas antiguas que no pueden controlarse fácilmente.

Otras visiones
Directores de todo el mundo han adoptado sus tropos y entregando su visión. Ya sea rescatando elementos de los clásicos o creando obras que sin ser puramente del género, dialogan con él de maneras fascinantes; las siguientes películas son grandes alternativas para acompañar tus noches de terror.
Apóstol (2018)
Dirigida por Gareth Evans («The Raid»), esta es quizás la que más bebe de «The Wicker Man». Un hombre viaja a una isla remota a principios del siglo XX para rescatar a su hermana, secuestrada por un culto religioso que ha establecido allí su propia sociedad.
«Apóstol» es visceral, sangrienta y visualmente impactante. A diferencia de la tensión contenida de «The Wicker Man», aquí la violencia explota de formas brutales, mezclando el fanatismo del culto con un horror más primigenio y terrenal que habita la isla.

La Médium (2021)
Esta aterradora película tailandesa, presentada como un falso documental, nos sumerge en el chamanismo de la región de Isan. Sigue a un equipo de filmación que documenta la vida de una médium local, justo cuando su sobrina comienza a mostrar signos de estar poseída por una entidad mucho más oscura.
Su enfoque en las creencias rurales, la posesión generacional y el choque entre lo moderno y lo ancestral la conectan directamente con el folk horror. Es una de las películas más genuinamente aterradoras de los últimos años.

Lamb (2021)
Slow cinema, drama familiar y fantasía oscura se dan la mano en esta inclasificable película islandesa. Una pareja de granjeros de ovejas que viven en un valle aislado y han perdido a una hija, descubren un nacimiento imposible en su rebaño: una híbrida de humano y oveja a la que deciden criar como propia.
«Lamb» es extraña, melancólica y profundamente inquietante. El terror aquí es sutil, derivado de la transgresión de las leyes de la naturaleza y la inmensidad del paisaje islandés, que parece observar en silencio esta extraña fábula familiar.

Esta selección de películas nos prueba que el folk horror que no necesita monstruos evidentes ni oscuridad total para generar un pavor profundo. A veces, el terror más perturbador se esconde a plena luz del día, en la aparente amabilidad de una comunidad aislada o en las tradiciones ancestrales que se niegan a morir. Esta selección es solo una puerta de entrada a un subgénero fascinante, ideal para quienes buscan un miedo más atmosférico y cerebral en este mes de Halloween.

