Estrenada en Cannes y confirmada para representar a Chile en los Oscar, «El deshielo» de Manuela Martelli se posiciona como uno de los estrenos más esperados del 2026 en cine nacional. Con una escritura magistral y una propuesta diferente sobre la desaparición como fenómeno social, Martelli reafirma su talento en la escena de la directoras latinoamericanas.
Preludio: la tragedia es el detonante
Corre el año 1992 en plena cordillera: la alegría ya había llegado. La pequeña Inés, de 9 años, pasa el invierno en el hotel y centro de ski de sus abuelos. Lejos de ser un panorama de vacaciones, la niña está a su cuidado mientras sus papás asisten a la Exposición Universal de Sevilla: un hito que marca la apertura del país al mundo, luego de que la dictadura forzara el aislamiento del resto del globo.
Aburrida entremedio de los adultos, una adolescente capta su atención: es la única chica en un grupo de esquiadores de élite, sus compañeros la molestan en alemán. Se llama Hanna. Tímidamente, Inés se acerca a ella para aprender a esquiar, motivada también por la admiración. Comienzan a conocerse y aplacar la soledad con el asomo de una amistad. Pero esta amistad queda en un «qué hubiera sido» cuando Hanna desaparece de un día para otro.

Mujeres y niñas acarrean la historia
Los personajes femeninos de «El deshielo» cargan con todo el peso de la película, en el mejor de los sentidos. Partiendo por Inés, interpretada por Maya O’Rourke, que se desenvuelve confiadamente frente a cámara y, como si fuera poco, lo hace hablando en inglés gran parte de la película. A sus 10 años ya tiene un exitoso debut en la pantalla grande, y promete sorprendernos si decide continuar por el camino de la actuación. Su coprotagonista, Maia Domagala, hizo un notable trabajo de complejidad con el personaje de Hanna, que trasciende incluso después de salir de escena.
Dicho esto, es imposible no mencionar la química entre ambas actrices. A pesar de que Inés y Hanna interactúan solo en la primera mitad del filme, se relacionan de manera natural y verosímil. Quienes hemos tenido admiración por una hermana, prima o compañera mayor a nosotras podríamos vernos reflejadas en Inés. Al mismo tiempo, hay algo enternecedor en cómo Hanna la acoge, muy lejos de hacerle el quite por la diferencia de edad.

Las adultas no se quedan atrás. Por un lado tenemos Saskia Rosendahl, quien toma el rol de Lina, mamá de Hanna. Interpreta de forma fidedigna el sufrimiento ante la desaparición de una hija, incluso con las cosas más amargas. Lina, viendo en Inés una niña sola y la única persona realmente interesada en su hija, generan un vínculo de compañía para enfrentar la tragedia.
En la vereda opuesta encontramos a Techa, la abuela de Inés, una persona diplómatica, pero muy calculadora. Está dispuesta a todo con tal de que este «percance» no arruine la experiencia de sus huéspedes, especialmente de quienes vienen a hacer negocios con ella. Un trabajo que se suma a la variada filmografía de Paulina Urrutia, en un rol que quizá puede ser sorpresivo, pero que está muy bien logrado.
La memoria colectiva, ejercitada
Esta película desmiente todo lo que podría decirse del cine chileno. Por ejemplo, que los cineastas nacionales solo hacen películas del Golpe Militar. En «El deshielo», Manuella Martelli hace una labor notable en mostrar las consecuencias de una dictadura con miles de desaparecidos, sin recurrir a hablar de ello explícitamente. La desaparición de Hanna, si bien moviliza a las pocas autoridades en las cercanías del hotel, rápidamente se enfría a medida que avanza el invierno. Al final, las únicas personas que continúan buscándola son Inés y Lina. Un claro reflejo de lo insensibilizada que está la sociedad chilena respecto de este tipo de tragedias.

«El deshielo» no es un thriller policial, ni mucho menos una historia sobre detenidos desaparecidos. Es el retrato de lo que hacen las personas cuando alguien de su círculo desaparece de un momento a otro. Lina está enfurecida por la indiferencia que encuentra a su alrededor, y apenas puede contener lo que siente. Por ser la mamá de la persona que desapareció, se podría asumir que es quien peor lo está pasando.
No obstante, la película plantea cuestionamientos sobre esto. Nunca pone en duda que Lina esté preocupada por su hija, pero sí propone que no es la única que lo está pasando mal. Inés es quien pone a prueba esta tesis: se aferra al recuerdo de Hanna, la única persona que le dio real atención en un mundo de adultos que la ignoran. A la vez, se debate en silencio sobre si dar la información que tiene sobre Hanna o no.
La ruta del éxito
«The meltdown», como fue titulada para el público no hispanohablante, está teniendo un desempeño notable en el extranjero. Tuvo su estreno mundial en el Festival de Cannes, como parte de Un Certain Regard: sección famosa por compilar a las grandes promesas del cine. Además, durante septiembre, será exhibida en el Festival de San Sebastián, en la competencia Horizontes Latinos.
El reconocimiento nacional no se queda fuera. La obra recibió la venia de la Academia de Cine de Chile para representar al país en la carrera por el Oscar a Mejor Película Internacional. Aún debe medirse frente a otras películas para quedar en la «lista corta», como se le conoce a la preselección para la competencia. El resultado será anunciado el 15 de diciembre.
Sea cual sea el resultado de la carrera competitiva de esta película, la mejor opinión es la propia. Podrás ver «El deshielo» en Cinépolis y Centro Arte Alameda durante este mes de septiembre. ¡No te la pierdas!

