Cuatro amigas, un fin de semana en un lujoso spa y la promesa de olvidarse por un momento de los problemas de la vida adulta. Esa es la premisa de «Relajadas y Muy Peligrosas», la nueva comedia dirigida por Jon Lucas y Scott Moore, responsables de «¿Qué pasó ayer?». La película toma una situación que en teoría debería ser tranquila y la convierte en una sucesión de situaciones absurdas, malos entendidos y decisiones que ponen a prueba a sus protagonistas.
Pero más allá de todo el caos, hay algo interesante en la propuesta: las cuatro amigas están viviendo momentos muy diferentes de sus vidas. Entre responsabilidades laborales, relaciones, problemas familiares y cambios personales, el encuentro funciona también como una oportunidad para volver a conectar después de años. Y es justamente ahí donde la película encuentra su lado más cercano, porque detrás de la comedia hay una mirada bastante reconocible sobre lo difícil que puede ser mantener una amistad cuando la vida adulta empieza a tomar caminos distintos.

Una comedia que depende demasiado de llevar las cosas al extremo
Como era de esperar por sus directores, el humor se construye principalmente desde el exceso y las situaciones cada vez más descontroladas. Algunas funcionan muy bien y consiguen momentos realmente divertidos, pero otras terminan sintiéndose forzadas. La película sabe perfectamente qué tipo de comedia quiere ser, aunque no siempre consigue que sus chistes tengan el mismo efecto.
En ese sentido, Mel es probablemente el personaje más difícil de llevar. Interpretada por Isla Fisher, es quien representa el lado más caótico y desinhibido del grupo. Su comportamiento tiene sentido dentro de la lógica de la historia, pero en varias ocasiones puede resultar irritante. Hay situaciones en las que sus intervenciones se sienten más incómodas o innecesarias que realmente graciosas. Personalmente, disfruté mucho más los diálogos de Coco que varios de los momentos humorísticos de Mel.
Afortunadamente, el elenco consigue compensar buena parte de eso. Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau y Anna Faris tienen una química muy evidente, y las cuatro entregan actuaciones impecables. Se nota que existe una buena dinámica entre ellas, algo fundamental para que la historia funcione incluso cuando el humor no termina de convencer. Es fácil creer que estas mujeres llevan años siendo amigas, y esa conexión se convierte en uno de los puntos más fuertes de la película.

Una amistad que sí logra quedarse con uno
Y quizás ese sea el mayor acierto. En medio de todas las situaciones absurdas, la historia consigue construir una representación bastante bonita de la amistad femenina. No importa cuánto hayan cambiado sus vidas o qué tan diferentes sean sus personalidades, existe una preocupación genuina por las demás y una disposición constante a acompañarse.
La película muestra una amistad que no necesita ser perfecta para ser real. Hay discusiones, diferencias y momentos en que las cuatro parecen estar en lugares completamente distintos, pero también existe esa certeza de que, cuando las cosas realmente se complican, ninguna va a dejar sola a la otra. Es una idea sencilla, pero funciona porque resulta fácil reconocerse en ella.
Además, es probablemente lo que evita que todo se reduzca a una comedia de excesos. Debajo de las situaciones disparatadas hay una historia sobre mujeres que intentan encontrar nuevamente un espacio para sí mismas y para las personas que han sido importantes en sus vidas. Y aunque la película no profundiza demasiado en ello, sí consigue transmitirlo de una manera entretenida y cercana.

Al final, «Relajadas y Muy Peligrosas» es una película que cumple con lo que promete: es liviana, entretenida y tiene un elenco que funciona muy bien en conjunto. No creo que sea una mala experiencia ni que uno vaya a arrepentirse de verla, pero tampoco siento que sea de esas películas que necesitan ser vistas en una sala de cine. En un momento en que elegir qué ver en pantalla grande también pasa por buscar historias que entreguen algo más, esta se siente mucho más como un panorama para un domingo en casa, acompañada de tu familia o algunos amigos y sin demasiadas expectativas.
Y quizás está bien que sea así. No todas las películas tienen que ser inolvidables. Algunas simplemente están ahí para hacerte reír un rato y recordarte, de paso, que hay amistades que sobreviven a los años, a los cambios y a todo el caos que pueda aparecer en el camino.

