9 PM en la city, show con luces neón y un desplante escénico que encendió un Movistar Arena repleto de tribuna a cancha. Al frenético ritmo de Dumbai arrancó el show de Ca7riel y Paco Amoroso en el Movistar Arena, con una entrada estridente y volviendo loco al público. Desde el primer minuto quedó claro que no sería un concierto común, sino un espectáculo pensado para romper con las expectativas.
La dupla trasandina irrumpió en el escenario como auténticos showmans, el público, preparado para la fiesta, respondió de inmediato: un coro interminable, brazos arriba y el ritmo en la cabeza convertían la arena en una fiesta que no dejó de vibrar durante las casi dos horas que duró el concierto.
Un inicio explosivo que encendió al público
Chile no es territorio ajeno para Catriel y Paco Amoroso. En cada visita, el dúo logra estrechar aún más su vínculo con el público local, que se entrega por completo a la intensidad de sus presentaciones. Esta vez no fue la excepción: desde “Mi Deseo” hasta “McFly”, pasando por los temas que popularizaron en el Tiny Desk y otras joyas de su discografía, cada canción fue recibida como un himno.
El público chileno no solo cantó: también saltó, aplaudió y gritó con tanta fuerza que en más de una ocasión opacó a la propia banda. La comunión fue total, un intercambio de energía que convirtió al Movistar Arena en un coro ensordecedor. Fieles al estilo de Papota, Catriel y Paco Amoroso nunca abandonaron su personaje: entre la risa y la furia, entre lo teatral y lo urbano, sostuvieron una puesta en escena divertida, explosiva y a la vez cargada de una seriedad magnética que hipnotizó al público.
El concierto no fue solo baile. Paco cambió el ritmo del espectáculo: Ahora vienen unas baladas, ¿A quién lo dejó su novia?, a lo que Catriel grita ¿Quién quiere llorar?. Pirlo fue coreado junto a luces del celular que iluminaron la arena, creando una atmosfera más sensible, digna de un domingo a las diez de la noche. El bloque de baladas contrastaron con la euforia general y dejaron en evidencia la versatilidad del dúo.
Canciones más antiguas, menos conocidas para el gran público, se colaron en el repertorio y generaron una complicidad especial con los fans de larga data. Fue un recorrido por todas sus etapas: desde la experimentación de sus inicios hasta los hits más bailados de la actualidad.

Una puesta en escena exótica
La teatralidad es una de las marcas registradas de Catriel y Paco Amoroso, y en esta ocasión el despliegue escénico fue un espectáculo en sí mismo. Fisicoculturistas en escena, muñecos inflables gigantes y juegos de luces construyeron una atmósfera que mezclaba lo grotesco con lo festivo.
Lejos de ser solo un recurso visual, cada elemento parecía dialogar con la propuesta musical: la exageración, lo absurdo y lo inesperado como parte de un relato que desafía cualquier etiqueta. Es pop, es trap, es electrónica, es rock: todo junto y al mismo tiempo.
Catriel y Paco Amoroso, un dúo que ya es de la casa
Con este show en el Movistar Arena, Catriel y Paco Amoroso confirman su lugar como uno de los dúos más potentes de la música latinoamericana contemporánea. Lo suyo ya no es solo un fenómeno argentino: en Chile (y el mundo) han construido una comunidad de seguidores que los esperan, los corean y los celebran como propios.
No te salgas de ahí, no quiero dejarte, Dame un poco más, sí, sé que va a gustarte, No es una noche más, esto es algo aparte. Más que un concierto, lo que entregaron fue una experiencia sensorial: luces, cuerpos, voces y una energía colectiva que convirtió a la arena en un ritual religioso. Una vez más, el público en Chile se rindió ante su irreverencia magnética.


todo que ver esta reseña👏👏👏, el concierto fue un show inolvidable
Tremendo
Excelente reseña. Tal cual así se vivió 🔥