¿Te mueres por ver una película de tiburones pero ya estás harto de las típicas playas soleadas y surfistas en apuros? Amazon Prime Video pensó en eso y estrenó «La Boca del Diablo», una propuesta dirigida por Jeff Wadlow que cambia el mar abierto por algo mucho más turbio: una red de cuevas submarinas en Tailandia. Suena a un excelente plan para un fin de semana con palomitas, pero la verdad es que te deja con sentimientos encontrados.

La premisa base luce muy bien. Imagínate una tormenta salvaje que arrastra fauna marina —incluido un tiburón toro con una capacidad increíble para sobrevivir en agua dulce— directo a un laberinto subterráneo donde anda un grupo de jóvenes de vacaciones. Tenía todo el potencial para ser una montaña rusa de tensión. ¿El problema? El guion desaprovecha esa originalidad por completo. La historia avanza de forma irregular, repite todos los clichés habidos y por haber, y al final brilla por su ausencia el verdadero suspenso que se espera de un thriller de tiburones.
Amigos insoportables y decisiones absurdas
Luego tenemos al típico grupo de chicos que te saca canas verdes. Kathryn Newton («Ant-Man and the Wasp: Quantumania») hace lo que puede como Sarah, la chica sensata del viaje, mientras que Lana Condor («A todos los chicos de los que me enamoré») interpreta a Max, una líder tan controladora y mandona que te dan ganas de pegarle un empujón hacia el depredador. Ambas actrices ponen todo de su parte, pero el libreto las empuja a situaciones tan frustrantes e inverosímiles que terminas perdiendo cualquier atisbo de empatía por su supervivencia.

Lo mejor: una atmósfera que asfixia de verdad
Ahora bien, no todo es un horror. Si hay algo que salva el día en este naufragio es la ambientación. El diseño de producción de las cuevas está increíblemente logrado. Hablamos de pasadizos ultra estrechos, una oscuridad que agobia y texturas de roca que te transmiten un encierro brutal. Si sufres de claustrofobia, te aseguro que los pelos se te van a poner de punta. Ese aspecto tan opresivo recuerda de inmediato a clásicos del terror como «The Descent» o a la atmósfera de supervivencia de un juego como «The Forest». Aunque los efectos digitales del tiburón a veces se ve poco creíble, el escenario físico cumple con lo que ofrece el filme.

«La Boca del Diablo» se siente como una oportunidad que se quedó a medias. No es un desastre total, pero tampoco le hace justicia a sus mejores referentes del género y claramente no le llega ni a los talones a clásicos como «Tiburón» de Spielberg. Si la eliges un domingo por aburrimiento y te fascina la estética de los espacios cerrados, vas a pasar el rato. Solo modera tus expectativas antes de darle al botón de play.

