«Digger»: la eco-sátira contra el poder corporativo

«Digger»: la eco-sátira contra el poder corporativo

Alejandro G. Iñárritu («Birdman») vuelve al cine con «Digger», una película que mezcla desastre ambiental, humor negro y crítica al poder económico. La historia parte de una situación extrema: el desprendimiento de un enorme glaciar en Groenlandia amenaza con provocar consecuencias devastadoras en Europa. Pero el desastre funciona principalmente como punto de partida para observar a quienes intentan controlar una situación que parece haber escapado de cualquier límite.

El protagonista es Digger Rockwell, un magnate petrolero interpretado por Tom Cruise («Top Gun»). Su personaje está muy lejos del héroe que suele asociarse con el actor. Digger es arrogante, egoísta y extravagante, una figura que lleva la obsesión por el dinero y el control hasta un terreno casi caricaturesco. La película utiliza esa exageración para construir buena parte de su crítica.

Tom Cruise en un registro completamente distinto

Cruise aparece transformado mediante prótesis y un marcado acento sureño. Más que ocultar su condición de estrella, «Digger» parece jugar con ella. El actor interpreta a un hombre convencido de que su posición económica puede protegerlo de cualquier problema, incluso de una catástrofe que afecta a millones de personas.

El reparto secundario amplía esa mirada. John Goodman («El gran Lebowski») interpreta al presidente Compson, un mandatario rodeado de asesores que responden a la crisis de manera cada vez más absurda. Riz Ahmed («Sound of Metal») aporta un tono distinto como Ganesh, un científico que intenta mantener cierta racionalidad frente a una situación que se descontrola rápidamente. Sandra Hüller («Project Hail Mary»), por su parte, introduce tensión en el entorno corporativo que rodea al protagonista.

Estos personajes permiten que la película no dependa exclusivamente de Cruise. Cada uno representa una respuesta diferente ante la crisis: quienes intentan comprenderla, quienes buscan sacar provecho de ella y quienes simplemente tratan de conservar algún tipo de control.

El desastre también es una película sobre hacer películas

La propuesta cambia considerablemente cuando aparece un giro metacinematográfico que modifica la manera de interpretar lo que se ha visto. No conviene explicar demasiado este recurso, porque parte de su efecto depende de descubrirlo durante el visionado. La decisión resulta interesante porque Digger deja de hablar solamente sobre una catástrofe ambiental. También comienza a cuestionar la forma en que el cine convierte las tragedias reales en espectáculo. La película se observa a sí misma y pone en duda qué significa representar una crisis de semejante magnitud para una audiencia.

Aquí aparece una de sus ideas más interesantes, aunque también uno de sus principales riesgos. Iñárritu acumula crítica ambiental, poder corporativo, sátira política y reflexión sobre el propio cine. Hay momentos en que todos estos elementos funcionan juntos; en otros, la película parece querer explicar demasiadas cosas al mismo tiempo. Ese exceso forma parte de su personalidad, pero no siempre juega a su favor. Algunas situaciones podrían haber tenido mayor fuerza con menos énfasis. La película confía constantemente en la exageración y, por momentos, esa estrategia termina restándole espacio a sus personajes.

Una estética que acompaña el caos

Visualmente, «Digger» mantiene una identidad bastante definida. El diseño de producción de Dennis Gassner («Blade Runner: 2049») construye escenarios elegantes y ligeramente artificiales, donde el orden visual contrasta con el comportamiento cada vez más caótico de los protagonistas.

La fotografía aprovecha además la oposición entre los paisajes fríos vinculados con la crisis ambiental y los espacios interiores más cerrados. Esa diferencia ayuda a transmitir la sensación de presión que atraviesa la historia. No se trata únicamente de mostrar la magnitud del desastre, sino de hacer que los personajes parezcan cada vez más atrapados por sus propias decisiones.

«Digger» puede resultar excesiva y, en determinados momentos, demasiado consciente de sus propias ideas. Sin embargo, esa misma falta de moderación es parte de lo que la distingue. Iñárritu no busca una sátira cómoda: utiliza el caos para hablar del poder, de la crisis climática y de la manera en que el cine convierte incluso las tragedias más graves en imágenes para ser observadas.

Tráiler oficial de «Digger»:

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *