Probablemente has leído el título en muchas partes, especialmente durante esta temporada de premios. Y es que el regreso de Chloe Zhao de la mano con Hamnet ha sido un verdadero fenómeno y una apuesta segura para llevarse muchos galardones cinematográficos.
La nueva cinta de la directora de «Nomadland» y «Eternos» ha dejado a la crítica sorprendida y a las audiencias con un nudo en la garganta y un dolor en el corazón.

Hamnet es una adaptación con el toque de Chloe Zhao
«Hamnet» está basada en la novela del mismo nombre de la escritora Maggie O’Farrell quien también está a cargo del guión junto a Chloe Zhao. Nos cuenta la historia de la familia de William Shakespeare, su atormentado inicio y su desarrollo aún más trágico. Nos cuenta como ambos personajes principales, un padre y una madre, lidian con la culpa y el duelo de manera diferente.
La escritora se basó en algunos registros históricos de la vida del dramaturgo para crear una narrativa alrededor de la creación de su mítica obra «Hamlet», aportando una visión mas humana de esta historia, una ficción que aborda la tragedia y el duelo de una forma personal y desgarradora.
En comparación con el libro, la película nos cuenta la historia en orden cronológico, lo que nos permite simpatizar más con los personajes, conocerlos mejor de alguna forma, vemos la formación de una relación, la creación de una familia, sus luchas y la llegada de la inevitable tragedia. También esta forma de narración de la historia, nos permite identifcarnos más con el personaje que la cinta decide poner al centro: Agnes, la madre, aquella que vive las emociones y las tragedias de peor manera y quién se siente responsable de todo lo que sucede con su familia, aquella que siente la presión de mantenerlos a todos unidos y en buen estado, incluso abandonándose a ella misma en el proceso.
«Hamnet» lleva a la vida a personajes complejos y situaciones emocionalmente dolorosas, pero de una forma que se siente mucho más íntima, más personal. Chloe Zhao ofrece secuencias que realmente te destruyen emocionalmente, adaptando situaciones claves de la novela a un drama familiar auténtico que a más de uno lo emocionará hasta las lágrimas.

Técnicamente interesante, hermosa y honesta
La puesta en escena lo es todo en esta película, cada uno de los fotogramas de las escenas filmadas por Zhao podrían estar en un museo, ya que parece que estamos viendo una serie de pinturas en pantalla. Nuevamente Chloe Zhao utiliza sus trucos de siempre, pero no por eso menos efectivos. La cineasta opta por iluminar sus escenas con luz natural, aunque en muchas ocasiones el uso de la cámara es más bien estático en comparación con otras producciones de Zhao.
«Hamnet» utiliza el lenguaje visual a su disposición para darnos simbolismos, reflejar la perdida a través de la misma pérdida de ritmo en la película, utilizando al silencio y la naturaleza como personajes reales dentro de esta. Todos estos elementos mezclado con una edicion sin muchos cortes, aumenta la sensación de teatralidad en varias escenas, la directora deja que sus actores plasmen la emoción de forma libre. La pena, la felicidad, el enojo y todas las emociones que viven estos personajes son transmitidas con una honestidad que te estremesen al verlas. Es imposible no sentir algo al ver esta cinta, un filme que, como ya hemos mencionado, es honesto en todo sentido y cumple con entregarnos una historia tan real como dolorosa.
A momentos parece que estamos observando una obra de teatro sucediendo frente a nosotros debido a estas escenas largas que ofrece la directora. A veces observamos a los personajes de lejos, rodeado de la naturaleza característica de la cineasta. Aunque Zhao si deja los primeros planos para escenas realmente íntimas, principalmente en espacios cerrados, donde solo podemos observar a los intérpretes. Aquellas escenas están llenas de dolor y en estas logramos observar a pleno el rango actoral y el festival de emociones que los actores logran transmitir.

Actuaciones desde el nivel más puro de la emocionalidad
Hablando de dichas actuaciones, cada uno de los intérpretes está desatado en esta cinta. Sin duda, «Hamnet» es una película que nos habla desde la emocionalidad, del realismo de dichas emociones humanas. Creo que no encontrarás una película más humana y emocionalmente desgarradora que esta en la temporada de premios, todo gracias al estupendo trabajo de sus actores.
Cada uno de los personajes aporta un valor a la cinta, nadie parece sobrar y todos entregan interpretaciones al 100%. Jesse Buckley, la opción más segura de las papeletas para mejor actriz en los premios de la Academia, nos otorga un personaje complejo, difícil de comprender a veces y que vive sus emociones a concho, hasta que toca reprimirse por su propio bien, todo eso lo vemos reflejado en sus miradas y gestos bien pensados y cautelosamente planificados. Paul Mescal nos entrega, nuevamente, una actuación sincera, de un personaje roto por dentro y que encuentra la realización y expresión de sus emociones a través del arte. La revelación más grande son sus actores pequeños. Sorprende la calidad actoral de cada uno de ellos, especialmente del homónimo Hamnet, quien no tiene nada que envidiarle a Buckley y Mescal y se planta como una figura clave para la cinta.
«Hamnet» no para de recibir elogios de la crítica, ganando incluso el premio a mejor película dramática en los Golden Globes de este año. La cinta también se ganó cariño de parte de las audiencias y no para de salir en todas las nominaciones de esta temporada de premios y es más que claro que estará presente en la ceremonia más importante para Hollywood, los Oscars. Sin duda, es una película que debe de disfrutarse en una sala de cine y llorarla en comunidad, como debe ser.

