tatiana maslany en libralos del mal de osgood perkins

«Líbralos del mal»: Una pesadilla visual sostenida en su atmósfera

Tras el fenómeno que significó “Longlegs”, el nombre de Osgood Perkins se ha consolidado como sinónimo de un terror que no se inclina hacia el susto fácil, sino hacia la perturbación prolongada. En “Líbralos del mal”, el director busca reafirmar su rol como el arquitecto de las pesadillas atmosféricas, apoyándose en una interpretación brillante de Tatiana Maslany (“Orphan Black”). El resultado es un filme ideal para quienes entienden que, a veces, lo más aterrador es aquello que se siente en el aire y no lo que salta directamente a la pantalla.

La historia sigue a Liz y Malcolm, una pareja que decide pasar un fin de semana romántico en una cabaña aislada. Sin embargo, lo que prometía ser un refugio de paz se transforma en un descenso al aislamiento más absoluto cuando descubren que el lugar guarda los ecos de un inquietante misterio. Atrapada entre la paranoia y lo sobrenatural, Liz deberá enfrentar una presencia que parece estar cada vez más cerca.

tatiana maslany y rossif sutherland en Keeper de osgood perkins
Imagen cortesía de NEON

Osgood Perkins en toda regla

“Líbralos del mal” tiene el sello inconfundible y latente de Osgood Perkins. Aunque la cinta se queda un tanto lejos de la genialidad y el impacto de “Longlegs”, el cineasta logra construir aquí una especie de cuento de hadas siniestro que, por momentos, consigue ser auténticamente opresivo. 

Quienes hayan visto “Gretel & Hansel” (2020) podrán reconocer de inmediato esa firma visual y narrativa cada vez más identitaria. Por lo mismo, si lo que buscas es una historia de ritmo vertiginoso cargada de jumpscares, puede que esta no sea para ti. Perkins, fiel a su estilo, se toma su tiempo para edificar una atmósfera que no solo acompaña, sino que envuelve la narración.

tatiana maslany en libralos del mal
Imagen cortesía de NEON

Estética y magnetismo como salvavidas narrativo

En línea con lo anterior, el apartado visual del filme es sobresaliente. Aquellos pasajes oníricos y surrealistas que experimenta el personaje de Tatiana Maslany resultan sencillamente geniales, logrando sumergir al espectador en una pesadilla estética de alto nivel. Sin embargo, no todo es color de rosa, ya que el guion de Nick Lepard está lejos de ser excelente. Por tramos, la historia parece tropezar consigo misma, ofreciendo explicaciones que no terminan de cerrar y una fluidez narrativa que se siente algo forzada.

Afortunadamente, cuando el guion decae, la película se mantiene en pie gracias a una estructura de doble soporte. Por un lado, la envolvente puesta en escena de Perkins que nos mantiene hipnotizados; y por otro, una actuación brillante de su protagonista. Tatiana Maslany entrega una performance sólida y magnética, funcionando como la base emocional necesaria para sostener el peso de la película incluso cuando el relato tambalea.

En fin, «Líbralos del mal» es una pieza de atmósfera pura. Aunque el guion tambalea, la estética de Perkins y el magnetismo de Maslany la convierten en una experiencia hipnótica para quienes prefieren un horror visual antes que una historia convencional.

Mira aquí el tráiler de «Líbralos del mal»:

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