Dentro de los primeros segundos de “ChaO: La Sirena”, observamos un diseño intrigante de una Shanghái futurista. Puentes de agua atraviesan la ciudad, conectando tierra y mar en cuestión de segundos. Seres humanos de todas las dimensiones comparten el espacio con sirenas, peces y criaturas híbridas. Es una visión intrigante, algo confusa, pero que ciertamente captura la atención de inmediato.
Este filme es la primera apuesta del animador veterano Yasuhiro Aoki, en donde crea un mundo donde criaturas terrestres y marinas intentan vivir en colaboración. Acompañado de una animación deslumbrante y extasiante, “ChaO” es una experiencia que cautiva desde el principio… incluso si todo el exceso que la acompaña se vuelve un poco abrumador a ratos.
“ChaO: La Sirena”, un desfile de color, locura y emociones
Con créditos que van desde animación para Neon Genesis Evangelion y Digimon: La Película (2001) hasta el videojuego Halo Legends (2010), Yasuhiro Aoki cuenta con un amplio repertorio de contribuciones en diversos estilos. “ChaO” es su primera incursión desde la silla de director, y es posible notar en ella una energía más directa e impulsiva, el tipo de energía que muchos primeros proyectos suelen tener.
Esta producción se caracteriza por un estilo visual muy disparatado, a ratos evocativo de animes como Crayon Shin Chan, que oscila de manera brusca entre la gentileza del pincel y el shock de lo grotesco. Es una apuesta que muchas veces encandila, que por momentos desconcierta y hasta invita algo de repulsión, pero es difícil no aplaudir la consistencia visual de este filme.
La calidad de animación de “ChaO” deslumbra a menudo por su detallismo dedicado, el cual se refleja con expertiz en los escenarios y fondos visuales de una Shanghái futurista, interconectada entre tierra y agua. Esto representa una victoria notable para la animación más tradicional, enriquecida por un uso moderado de computación. El resultado es estimulante, vibrante, y te captura incluso a pesar del ritmo frenético de la historia.

Humor y tragedia que no encajan juntos
La narrativa se centra en las desventuras de Stefan, un joven ingeniero con una meta decisiva: construir un modelo de navegación respetuoso con la vida marina. Sus sueños lejanos de pronto se ven mucho más accesibles cuando ChaO, la sirena princesa del mundo marino, lo reconoce y desea tomarlo como su esposo. ¿Pero de dónde conoce Stefan a esta joven sirena, y por qué no la recuerda?
Poco le importa esto al Sr. Shi, el presidente de la empresa donde Stefan trabaja, quien ve el dinero desbordante que esta oportunidad presenta. Si Stefan y ChaO se casan, el mundo humano y el mundo marino mantendrán una armonía colaborativa que le conviene. Existe sin embargo un problema: ChaO solo se presenta en forma de pez, algo que desconcierta a Stefan y que lo hace cuestionarse si realmente quiere casarse.
Además, hay algo en el pasado de Stefan que lo ahuyenta, y que no puede recordar del todo. Existe una cuota de drama en la narrativa que brinda un tono más melancólico a “ChaO”, pero al desarrollarse tardíamente en la película, pierde algo de impacto emocional y queda contrapuesta con los toques más hilarantes que son su fuerte.
Además, pasamos la mayor parte del tiempo conociendo las motivaciones y los dolores de Stefan. Pero, ¿qué es lo que mueve a ChaO? ¿Cuáles son sus sueños, sus esperanzas, sus terrores? Existe un desbalance en el énfasis que la cinta da a su personaje titular, robándole posibilidades narrativas que podrían enriquecer toda la historia.

Cuando la ambición no basta para orientar el concepto
El acelerado y sobrecargado mundo de “ChaO” exprime hasta el último segundo de su historia en acción. Sin embargo, esta decisión creativa tiende a entorpecer el desarrollo de su historia, dejando poco espacio para procesar las motivaciones de los protagonistas y cerrar cada hilo narrativo con éxito.
De igual forma, la originalidad de su mundo construido pierde algo de lustre frente a una narrativa de bella y bestia. Vale preguntarse por qué muchas veces el beneficio de amar por cómo uno es no se respeta cuando la “bestia” de turno es mujer. Esto deja un sabor un tanto agridulce que resulta difícil de ignorar.
Pero es imposible negar que “ChaO” cuenta con ciertos encantos que roban sonrisas, incluso aquellas más tímidas. Hay una delicadeza en el corazón de su romance, que si bien sucumbe a estereotipos oxidados sobre la imagen femenina, aún es capaz de sensibilizar y remecer. Además, los toques de comedia disparatada garantizan un rato bastante grato junto a estos encantadores personajes.
Sin bien “ChaO: La Sirena” no es un golazo de entrada, sí representa un futuro prometedor para Yasuhiro Aoki si se mantiene en el juego de la dirección animada. Después de todo, esta explosición de color y sentimiento representa una puerta de entrada que, pese a sus detalles menores, merece ser explorada en lujo de detalles.
“ChaO: La Sirena” ya está disponible para ver en las salas de Cinépolis, y puedes conseguir tus entradas desde la página oficial. Mira el trailer aquí:

