31 de diciembre de 1989: se respira en el aire que la alegría ya viene. Celeste, de 15 años, veranea con sus padres y amigos, su vida parece tomar un rumbo emocionante. En el desierto, practica al volante con su papá de copiloto, aparecen los primeros vestigios del amor adolescente, así como los restos de fósiles milenarios en las expediciones de sus padres.
Como si la camioneta se volcara, la vida de Celeste cambia para siempre ante un hecho irreversible. Esta es la premisa de Cuerpo Celeste (2026): una trama coming-of-age de una chica que se ve forzada a crecer frente a una tragedia.
Dirigida por Nayra Ilic García, Cuerpo Celeste ha tenido una exitosa gira internacional. Hizo su estreno mundial en el Festival de Tribeca, donde ganó la Mención Especial del jurado. Mismo reconocimiento recibió en el Festival de Guadalajara, y ganó el premio a Mejor Largometraje Nacional en el Festival de La Serena.

La encarnación del duelo
La adolescencia es una etapa difícil para la mayoría: no eres lo uno ni lo otro. La pérdida de la niñez y el paso inevitable a la adultez es desarrollado con una precisión a ratos dolorosa por la directora, quien también trabajó el guion.
Vemos a una protagonista disociada de su propio sufrimiento. Sus escapadas tienen a su mamá, interpretada por Daniela Ramírez, al borde de los nervios. Pero Celeste no consigue tomarle el peso: ambas están en dos extremos del duelo completamente opuestos.
Esto moviliza una trama introspectiva pero muy potente, en la que las actuaciones son clave. Este es el debut de Helen Mrugalski en la pantalla grande, quien logra encarnar el dolor con gestos sencillos y silencios en momentos precisos. De hecho, la actriz recibió el premio a Mejor Actriz en el Festival de La Habana; espero verla en otros roles del cine independiente, donde podrá explorar su talento con holgura.
La cinta además cuenta con un elenco de amplia trayectoria: Néstor Cantillana, Mariana Loyola y Erto Pantoja. Sus personajes orbitan alrededor de Celeste, quienes intentan tener un ojo sobre ella, mientras cargan con su dolor propio y el miedo aún latente de actuar a escondidas de la dictadura militar.
Inocencia interrumpida
El comportamiento silencioso pero errático de Celeste me caló profundamente. En ningún momento cuestioné «Por qué está haciendo esto», porque se siente como reacciones coherentes a lo que le está pasando. Así mismo, las respuestas crudas de Consuelo, su mamá, aparecieron de forma orgánica desde un personaje también quebrado.
Esta crisis navega paralelamente con el retorno a la democracia. La protagonista, a la par que su duelo evoluciona, empieza a comprender una realidad muy cruda de la que sus papás la protegieron. En ese mismo carril, Celeste recibe sus (probablemente) primeras atenciones amorosas, y ante la crisis quiere aferrarse a esa ilusión.
“La película la hemos mostrado mucho a adolescentes y les hace mucho sentido. ‘¿Cómo usted supo esto que nos pasa a nosotros?’, me han preguntado. Pienso en nuestra adolescencia, de esa época, cuando estaba todo geopolíticamente súper convulso… Y ahora también», declaró la directora para una entrevista con BíoBío que recomiendo mucho leer, ya que desentraña varios aspectos de la construcción del guion, que tardó 7 años en completarse.
Ahora, sin el cuidado de su tía regalona, está a la intemperie de la cruda realidad. «Yo me encargo de las cosas divertidas. Tu mamá no», le dice en un momento clave.

El universo de Celeste
El escenario de la película es clave. El desierto más árido del mundo, que en aquella época ya era reconocido por sus cielos prístinos y su potencial paleontológico. La ocupación científica de sus padres y el eclipse que se avecina son símbolos casi místicos del curso de la vida de Celeste.
Su contacto directo con fósiles de miles de años y el cielo estrellado le da un trasfondo existencialista a la crisis de la adolescente. La noche del año nuevo, se logran tomas maravillosas que mantienen el cielo nocturno en contraste con los personajes rodeando una fogata. No se puede esperar menos de Sergio Armstrong, cuyo sello en la dirección de fotografía ya es inconfundible.
El filme captará la nostalgia del público que vivió los 90. El vestuario bien logrado, las pinturas del «No», las zapatillas North Star de franjas celestes que se volvieron un clásico. Se aprecia una construcción ambiental hecha con cariño, que refuerza la atmósfera de un momento clave en la historia contemporánea del país.
La directora cita a referentes como el documental «Nostalgia de la luz» (2010); Nomadland (2020) de Chloé Zhao, la directora de «Hamnet» (2026), y por supuesto a Lucrecia Martel, quien ha sido clave en el cine femenino latinoamericano.
¿Dónde ver Cuerpo Celeste?
La cinta se estrena este 23 de abril en Cinépolis y ya puedes adquirir tus entradas en su sitio web.
«Cuerpo Celeste» es una película chilena-italiana, producida por Planta y Horamágica, coproducida con Oro Films y Dispàrte de Italia. Fue financiada gracias al Fondo Audiovisual para la Producción, el Fondo de Coproducción Minoritario Italia, el Fondo Internacional Ibermedia para el Desarrollo y el Fondo CORFO de Desarrollo.
Aquí puedes ver el tráiler:

