«El pasajero del diablo»: el folk horror que arruinará tu roadtrip

«El pasajero del diablo»: el folk horror que arruinará tu roadtrip

Dejar atrás la rutina de la oficina para vivir en una furgoneta representa el sueño moderno de muchos jóvenes. «El pasajero del diablo» («Passenger») toma ese deseo idílico y lo convierte en una pesadilla implacable. El director noruego André Øvredal, conocido por «The Autopsy of Jane Doe», regresa al cine con esta propuesta de folk horror. La historia sigue a Maddie y Tyler, una joven pareja de Brooklyn que decide dejarlo todo para viajar por el país, pero cuya travesía por las carreteras norteamericanas se transforma en una cacería sobrenatural. El largometraje destaca en la cartelera por una razón clara: apuesta por el suspenso en carreteras desiertas, rompiendo con la saturación de escenarios claustrofóbicos e interiores tradicionales.

Virtudes técnicas y el pánico en ruta

El arranque de la cinta muestra una fuerza incuestionable. La escena inicial en una ruta forestal oscura atrapa al espectador mediante un uso sobresaliente del montaje y la iluminación. Øvredal posee un talento indiscutible para generar tensión con elementos cotidianos. Aquí transforma la tecnología de la furgoneta en el motor principal del suspenso. Las pantallas digitales, los monitores de retroceso y los parpadeos del sistema eléctrico sirven como sutiles alarmas frente al peligro que acecha en el asfalto. El equipo saca partido de las locaciones reales al máximo. Así logran secuencias verdaderamente perturbadoras, como un tenso enfrentamiento nocturno en un estacionamiento abandonado.

La fotografía de Federico Verardi destaca en cada escena, sus encuadres alternan de forma abrupta entre primeros planos claustrofóbicos dentro del vehículo y tomas panorámicas en 360 grados. Esta técnica acentúa la desprotección de los protagonistas frente a la inmensidad del paisaje rural. Los jump scares funcionan porque el director distribuye las sombras con astucia, atacando siempre desde los puntos ciegos de la cabina.

Pero como nada es perfecto, el problema principal de la cinta llega con la aparición del «El pasajero». El largometraje comete el error de mostrar demasiado al humanoide durante la segunda mitad del metraje. Esta sobreexposición destruye el misticismo del antagonista, el cual debió mantenerse como una proyección de los traumas ocultos de los viajeros en lugar de un monstruo digital evidente.

Tropiezos en el libreto y el desgaste del suspenso

El verdadero punto débil de la producción reside en el guion escrito por T.W. Burgess y Zachary Donohue. El texto obliga a los personajes a actuar de manera absurda, eliminando cualquier instinto básico de supervivencia con el único fin de avanzar la trama. Los actores Lou Llobell (Maddie) y Jacob Scipio (Tyler) salvan sus papeles gracias a una química natural que se siente genuina.

Tyler consume horas de videos instructivos en redes sociales y aun así ignora por completo las normas básicas del viaje, cometiendo errores de principiante que en algunos casos carecen de toda lógica. Por su parte, Maddie oculta los avistamientos iniciales y elige seguir conduciendo a mitad de la noche por rutas desiertas, aún cuando sabe que el peligro los asecha. Esa falta de coherencia rompe la conexión emocional con el espectador.

Las escenas explicativas a través de Melissa (Diana Marsh) terminan por estancar la segunda mitad del largometraje. Su presencia funciona como un mecanismo rígido para detallar el peligro de «El pasajero» y su obsesión con las rutas oscuras. El guion intenta enriquecer este trasfondo mediante iconografía tradicional de viajeros; sin embargo, descarta estas ideas demasiado pronto, restándole impacto al misterio que rodea al villano.

«El pasajero del diablo» triunfa como una propuesta de horror sumamente efectiva y disfrutable. André Øvredal acierta al cambiar las predecibles casas embrujadas por la inmensidad de carreteras solitarias, una elección que oxigena por completo el panorama del género. Es un viaje perturbador que cumplirá con las expectativas de los fanáticos y te hará mirar el mapa con desconfianza antes de salir de casa.

Tráiler oficial de «El pasajero del diablo»:

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