Si tuviera que explicar de forma sencilla «La historia del sonido», tal vez diría que es el retrato de un amor a primera vista, pero no de una forma clásica ni sencilla. Los protagonistas de la cinta, interpretados por Paul Mescal y Josh O’Connor, son almas gemelas de esas que parecen ir siempre en direcciones opuestas. Así, lo que unió la música una noche se enfrenta constantemente a las obligaciones, obstáculos y, sobre todo, a lo que no se dijo en el momento indicado.
Es difícil explicar la forma en que esta película impacta en la audiencia. La historia de Lionel y David es pausada, íntima y profunda, un amor de esos que ponen la piel de gallida y cala en el fondo del corazón. Un viaje a través de los años y las canciones, donde muchas veces el sentir solo puede salir en forma de melodías o expresarse con una mirada confidente.
Recopilando vidas y amores
En el prestigioso Conservatorio de Boston, en pleno año 1917, dos jóvenes conectan gracias a su amor por los cantos folclóricos. A pesar que la guerra los separa, sus caminos vuelven a reunirse en un viaje por Maine que tiene como objetivo registrar canciones. De esta forma, mientras los sentimientos hacia el otro toman fuerza, también lo hacen las melodías e historias de distintintas comunidades, quienes expresan sus amores y dolores en cada composición.
La música es una compañera invisible durante toda la historia de David y Lionel, le da sabor y color a cada momento que viven juntos, llevando la narración a otro nivel.

Sumado a todo lo anterior, no puedo terminar este comentario sin destacar la increíble química de los actores y su interpretación de primer nivel. Ambos personajes no dicen, pero sienten demasiado y sufren por intentar expresarlo de la mejor forma posible. Sin lugar a dudas, más de alguien se sentirá identificado con ellos.
Solo resta decir que «La historia del sonido» se sumó a la lista de películas protagonizadas por Paul Mescal que te destruyen emocionalmente, junto a «Aftersun», «Todos somos extraños» y «Hamnet«. ¿Cuántas veces más nos estrujará el corazón este hombre? Por mi, puede hacerlo hasta que se jubile.

