La ola de Sebastián Lelio

«La ola»: el océano de las voces

«La ola» de Sebastián Lelio («Gloria») es el nuevo y audaz musical chileno que promete desafiar a la crítica. Es una obra que no busca solo entretener sino remover en lo más profundo, ya que sin dar respuestas definitivas, se atreve a mirar de frente un episodio reciente de la historia chilena y devolverlo en clave de música, sátira y provocación.

Para muchos, Lelio es sinónimo de intimidad y sensibilidad, ahí está «Una mujer fantástica» (2017), que lo llevó a ganar un Óscar. Pero aquí decide arriesgar: se sumerge en un género prácticamente inexplorado en Chile, el musical, y lo cruza con una mirada irónica sobre el feminismo universitario de 2018. El resultado no deja espacio para la indiferencia.

La ola de Sebastián Lelio

2018: cuando las calles hablaron

Quien haya vivido en Chile ese año recordará la intensidad. Universidades tomadas, calles llenas de pancartas, consignas que parecían expandirse como un eco imposible de detener. Fue un momento que cambió la forma en que el país hablaba de género, acoso e igualdad.

Lelio recoge ese estallido social, pero no lo trata con solemnidad. Al contrario, lo devuelve convertido en sátira. Se permite exagerar, ironizar y hasta ridiculizar ciertos gestos, como si quisiera recordarnos que incluso las luchas más justas están hechas de contradicciones humanas. Para algunos será irreverente, para otros, una manera inteligente de sacudir la memoria colectiva y abrir conversaciones incómodas.

La ola de Sebastián Lelio

Cuando la música es la que cuenta la historia

En «La ola», las canciones son el corazón del relato. Lelio convoca a músicos chilenos para crear una banda sonora que suena cercana, propia, con esa mezcla de energía y melancolía que conecta con nuestra identidad. La producción contó con la participación de diecisiete músicos nacionales, entre ellos Ana Tijoux, Camila Moreno y Javiera Parra, quienes colaboraron junto al compositor de la película, Matthew Herbert.

La música aquí revela lo que los personajes callan: temores, deseos, frustraciones. Y lo hace con números que no interrumpen la trama, sino que la empujan hacia adelante. La cámara acompaña ese ritmo con movimientos fluidos, como si bailara junto a los protagonistas, saltando de aulas universitarias a marchas callejeras sin perder intensidad.

La ola de Sebastián Lelio

Voces y rostros que sostienen el relato

En pantalla, Daniela López como Julia se roba completamente el foco en su debut cinematográfico, demostrando gran capacidad actoral y musical. También cuenta con la participacion de Avril Aurora como Luna, Lola Bravo como Rafa y Paulina Cortés como Tamara.

La caricaturización del feminismo del 2018 puede dolerle a quienes vivieron esas marchas desde adentro. Y es comprensible: el límite entre la sátira y la trivialización es delgado. Pero Lelio parece asumir esa incomodidad como parte del proyecto. Su intención no es ridiculizar la lucha, sino mostrarla desde otro ángulo: el de sus tensiones internas, sus paradojas, sus momentos contradictorios.

Daniela López en "La ola"

Una apuesta arriesgada

«La ola» no busca ser un documento histórico ni una verdad absoluta. Es, más bien, un experimento artístico: un musical chileno que canta, baila y se ríe con ironía de un episodio que aún sigue vivo en la memoria colectiva.

Y esa es quizás su mayor virtud: no juega a lo seguro. Sebastián Lelio demuestra que está dispuesto a desafiar sus propios códigos, y en el camino abre un territorio nuevo para el cine nacional. Porque si algo queda claro al ver «La ola», es que en Chile también se puede hacer un musical que, al mismo tiempo que entretiene, obliga a pensar.

Tráiler oficial de «La ola» de Sebastián Lelio»:

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