Darren Aronofsky: un nombre genuinamente reconocible entre los cinéfilos, críticos, cínicos, insoportables y entusiastas del cine. En sus 30 años de carrera, el célebre director ha impreso algunas de las imágenes más surrealistas y perturbadoras en la conciencia pública. Sus filmes han sido fuente de constante análisis y profunda controversia, con seguidores y detractores por igual.
Con un repertorio del calibre de Aronofsky, no es sorpresa que su nueva propuesta resulte impactante por una razón bastante inusual. Tradicional en estructura y ejecución, «Atrapado Robando» es una pequeña pero significativa proeza de un cineasta conocido por los riesgos creativos. También le ayuda que es una película bastante… ¿Divertida? ¿Dinámica? Ya pero, ¿en serio? ¿Hablando del maestro de la depresión fílmica?
Hank y Bud, una combinación con mucha mala suerte
En comparación a los quebraderos de cabeza como «El Cisne Negro» (2010) y «¡Madre!» (2017), Aronofsky mantiene el panorama directo y claro en su nueva cinta. «Atrapado Robando» se desprende del libro homónimo escrito por Charlie Huston, quién además colabora en el guion. La historia sigue a Hank Thompson (Austin Butler), un exbeisbolista alcohólico con un sueño fallido y una vida monótona en el Nueva York de 1998.

El desdichado Hank queda a cargo de Bud, el gato de su vecino Russ (un caricaturesco e híper británico Matt Smith), quien debe salir de la ciudad por unos días. En los próximos días, Hank es arrastrado a una seguidilla de encuentros amenazantes con dos mafias que intentan ingresar por la fuerza al departamento de Russ.
En el camino de Hank también están su pretendiente Yvonne (Zoe Kravitz), y Elise Roman (Regina King), una policía dura y tajante que podría ayudarlo o no. Nuestro protagonista intenta zafar como puede del malentendido, pero acaba siendo jalado al submundo criminal, debiendo enfrentarse a su pasado, sus principios morales y sus áreas grises como persona.
Un ejercicio en cómo mantener la adrenalina fluyendo
El lienzo en blanco de Hank Thompson es un gran espacio para relucir los talentos de Austin Butler. En este filme, el actor encarna la dualidad de vulnerable y rudo con un ritmo elástico, un intérprete en completo control de sus fortalezas. Butler se luce capturando el estado anímico cada vez más frágil de Hank, activando su modo de supervivencia con total destreza según lo ameriten los gatillos emocionales.
En el pasado, el carisma reservado de Butler se veía afectado por material de trabajo mediocre (véase «Elvis»), o por poco uso (sus escasas escenas en «Dune: Part Two»). Pero el guion brindado por Charlie Huston permite al actor florecer en un rol físicamente exigente y cargado de un magnetismo singular.
Por su parte, Regina King y Tonic, el gato que encarna a Bud, se convierten en los jugadores más valiosos del reparto secundario. Enigmática y ácida, King encarna con gran meticulosidad cada faceta de la multidimensional detective Roman. ¿Y quién podría resistirse a los encantos de un gato tan natural como el pequeño Bud?

«Atrapado Robando» contiene pequeños toques de comedia que aligeran el ambiente mientras la trama desciende a la oscuridad. No te matas de risa, pero esbozas una sonrisa ligera y torcida. Además, las secuencias de persecución y el desarrollo en estilo “caída en picada” mantienen la tensión alta en todo momento, resultando muy difícil apartar la vista.
Un milagro menor
No es del todo incorrecto señalar que la estructura de esta película es más formulaica y derivativa. Carece de la reveladora imaginación que caracteriza a su director, y que podría haber configurado una visión creativa más innovadora para el género del crimen. Dicho esto, «Atrapado Robando» está lejos de ser una película en autopiloto, aprovechando su duración al máximo y fluyendo sin que algún momento se sienta de más.
La construcción de mundo es clave aquí, conjurando un Nueva York noventero decadente, hecho con cariño y detalle. Escenas de The Jerry Springer Show y canciones de época ayudan a cultivar el mood sombrío que alimenta la acción. Y hablando de música: el soundtrack de Idles es una revelación. Tenso, opresivo y amenazante, potencia una sensación de volatilidad, de que todo podría caerse a pedazos con un solo paso en falso.
Cuando hablamos del canon cinematográfico de Darren Aronofsky, su nueva cinta es un milagro menor. Por comparación, es más cool que «La Ballena» (2022) y ayuda a quitar un poco del mal sabor que dejó en su momento. También rompe con el molde del cineasta psicológicamente demandante, ilustrando su perverso sentido del humor y gran adaptabilidad para retratar narrativas de crimen y acción.
«Atrapado Robando» es un cautivante retrato de lo que significa ser alguien que deja un rastro de destrucción a su paso, y cómo este rastro termina afectando a sus seres queridos. A la vez, resulta ser una experiencia más oscuramente cómica que sugiere un nuevo aire de inspiración para este insigne cineasta, siendo una de sus producciones más atrapantes en años.

