En «Crisálida» (2025), la nueva y escalofriante novela del guionista de «Verónica», Fernando Navarro, el concepto de familia se transforma en tu peor pesadilla. Publicada por la editorial Impedimenta, esta obra es un viaje asfixiante que se mueve entre el folk horror y una cruda novela de aprendizaje. La trama sigue la decadencia de una familia española que, huyendo de los problemas del mundo moderno, se adentra en los bosques de las Alpujarras y Sierra Nevada, solo para descubrir que la naturaleza puede ser tan aterradora como cualquier monstruo.
Fernando Navarro: El arquitecto de la pesadilla
Para quienes no lo conozcan, Fernando Navarro (Granada, 1980) es una figura clave en el terror español contemporáneo. Su talento no se limita a la literatura, con obras como «Malaventura», sino que también ha dejado su huella en el cine como guionista de películas aclamadas como «Verónica» y «Segundo Premio». Esta experiencia cinematográfica se nota en la construcción de atmósferas y en el ritmo implacable de «Crisálida».

Una protagonista rota: La mente de Nada
La historia nos es contada a través de Nada, la segunda de cinco hermanos y una de las protagonistas más fragmentadas y poco fiables que encontrarás. Su narración es un testimonio brutal del robo de su infancia, marcado por traumas que desafían al lector.
Para no caer en la locura, Nada desarrolla sus propios métodos de supervivencia:
- Cantar para ahogar el miedo.
- Permanecer en silencio para pasar desapercibida.
- Pelear violentamente contra sus hermanos para evitar el maltrato de «El Capitán», la temible figura paterna.
Debido a su corta edad, su lenguaje está lleno de fantasía, un recurso que utiliza para procesar el horror que la rodea. Esto crea una duda constante en el lector: ¿lo que cuenta es real o una exageración de su mente atrapada por el miedo? Desde el principio, somos testigos de cómo su psique se desmorona en un viaje constante al pasado que nos arrastra lentamente hacia su propia locura.
Padres que roban infancias: El origen del horror
El verdadero terror en ‘Crisálida’ no proviene de un monstruo externo, sino del núcleo familiar. Los padres obligan a sus hijos a vivir en un estado salvaje, a ser animales guiados por el instinto y no por la razón. Los despojan de todo:
- Comodidades y seguridad.
- Alimentación adecuada.
- Educación y futuro.
- Cuidado, amor y protección.
Esta degradación es una experiencia visceral que enfrenta no solo a los personajes, sino también a quien lee la novela.
La metáfora de la crisálida: Crecer es una sentencia
El título de la novela es una metáfora poderosa del estado de Nada. Su «capullo» ya le queda pequeño; las mantas y todo lo que la oprime le molestan. Siente que está creciendo, que su metamorfosis es inevitable, y eso la aterroriza. Para ella, crecer no es una liberación, sino una sentencia. Sabe que si se transforma, si deja de ser una niña, será castigada o, peor aún, podría morir.
Si buscas una lectura que te perturbe, que te haga reflexionar sobre los lazos familiares y el origen del mal, y que se quede contigo mucho después de cerrar la última página, no busques más. «Crisálida» es la novela que tienes que leer. Atrévete a entrar en el bosque; la familia te está esperando.

